La primera pregunta al especificar infraestructura de faena no es qué módulo, sino por cuánto tiempo. Una unidad que va a quedar en la operación durante años y una que solo acompaña una etapa de construcción se contratan distinto, aunque físicamente sean la misma.
Cuándo se inclina hacia el arriendo
El arriendo tiene sentido cuando la infraestructura acompaña una fase con fecha de término: una etapa de construcción, un aumento de dotación por una parada de planta, una campaña de exploración. La infraestructura se contrata como servicio, por el plazo del proyecto, y no queda como un activo que después hay que reubicar o dar de baja.
- La faena tiene una fecha de término definida.
- La dotación sube por una ventana acotada y luego baja.
- Se prefiere no cargar el activo en el balance.
- La obra avanza por etapas y la infraestructura se mueve con ella.
Cuándo se inclina hacia la compra
La compra tiene sentido cuando la infraestructura se queda en la operación permanente o el largo plazo la hace más conveniente que el arriendo. La unidad se fabrica contra el requerimiento del proyecto y pasa a ser un activo del cliente, disponible para futuras necesidades.
La decisión es pieza por pieza
En un mismo proyecto conviven las dos modalidades: se compra lo que va a quedar en la operación —oficinas de administración, servicios permanentes— y se arrienda lo que solo se necesita mientras dura la obra. La construcción modular permite eso porque las unidades se montan, se desmontan y se relocalizan según avanza el proyecto.
Las condiciones concretas de cada modalidad —plazos, aumento, reducción, término— se definen en el contrato de cada proyecto. [POR VALIDAR] condiciones comerciales estándar de arriendo y de venta.